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¿En que grado influirá en los resultados de mi hijo el compromiso familiar?

Actualizado: feb 6

La educación es un proceso que acompaña toda la vida, es "un proceso de aprendizaje permanente, que abarca las distintas etapas de la vida de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas" (Ley General de Educación 20370). Por su creciente complejidad, la educación así entendida no puede ser solo responsabilidad de la escuela, también es responsabilidad de las familias, desarrollándose entonces en un escenario ampliado (Bolívar, 2006; Epstein, 1986; Romagnoli y Gallardo, 2008).

La buena relación entre familia y escuela fue encontrada como una de las quince características de las escuelas efectivas, en un estudio encargado por la UNICEF y realizado el año 2004 en Chile. De allí que desde hace algunos años se hable de la necesidad de generar una alianza estratégica entre ambos actores educativos, como clave para una pedagogía efectiva y para lograr una mejor calidad de la educación que reciben los niños y jóvenes (Alcalay, Milicic y Torretti 2005; MINEDUC, 2002; UNICEF, 2004, 2007). Esta alianza requiere de coordinación, colaboración y complementariedad entre las instituciones para cumplir las metas comunes, especialmente entre padres y profesores por el protagonismo que tienen en el modelamiento de los aprendizajes.

Esta coordinación es una tarea compleja y se ha dado de distinta manera a lo largo de la historia. Por ejemplo, en la Antigua Grecia, la primera educación se realizaba en casa y estaba encargada a un criado que convivía con el niño y a quien se le llamaba pedagogo. Él estaba encargado de enseñarle valores de la comunidad y habilidades sociales. Como derecho reservado solo a las clases más acomodadas, más adelante el niño ingresaba a la escuela, donde bajo la tutela del maestro, aprendía matemáticas, historia y escritura. Pero continuaba siendo guiado por el pedagogo, quien era más relevante que el maestro de la escuela (Delval, 2000).

Estudios nacionales indican que la familia tendría una influencia de entre un 40% a un 60% de los logros escolares (Brunner y Elacqua, 2003)

1) Estudiantes: incremento de la motivación, logros y éxitos en la escuela. Los estudios realizados en diversos ambientes familiares señalan que los niños tienen ventajas cuando sus padres apoyan y se involucran en la educación de sus hijos a través de las actividades de la escuela (Epstein, 1992).

2) Familias: los padres aumentan el conocimiento acerca del desarrollo del niño, aumentan sus habilidades parentales y la calidad de sus interacciones.

3) Escuelas: la participación de los padres ayuda a los administradores de escuela y profesores a conducir un programa de escuela más efectiva, que conduzca a estudiantes más exitosos. Contribuiría a una enseñanza más efectiva y a un mejor clima de trabajo.

Bibliografía:

Escuela de Trabajo Social, Facultad de Ciencias Sociales, Pontificia Universidad Católica de Chile| Alicia Razeto Pavez * Este artículo es parte de la investigación FONDECYT Iniciación año 2014 N° 11140679 titulada "La visita domiciliaria como estrategia de intervención social para aumentar la participación de los padres en la educación de sus hijos en escuelas básicas municipales".

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